Con una mesa, unas estufas y su inseparable sonrisa, esta madre de familia ha convertido su emprendimiento en el sustento de su hogar y en un punto de referencia para quienes transitan entre Jinotepe y Diriamba.
“Desde joven mi mamá me enseñó a trabajar. Siempre vendimos comida, pero empecé con los elotes después de asistir a una feria en Managua con ella. Me fue bien y desde entonces no he parado”, cuenta doña Kenia.
Más que una emprendedora, es una mujer luchadora, que cada día prepara sus productos con esmero, enfrentando sol, viento, lluvia y polvo. Su constancia ha sido la clave para mantenerse durante 21 años en este oficio.
Sueño de un local propio
Aunque el lugar donde se ubica le permite buena visibilidad ante los conductores, Kenia sueña con algo más estable:
“Aquí me va bien porque me ven pasar, pero como todo vendedor ambulante, estoy expuesta. Me encantaría tener un local propio. Ese es el sueño de cualquier emprendedor”, expresa con esperanza.
En su puesto se puede encontrar una variedad deliciosa: elotes asados, cocidos, yoltamal, perrerreque, bollos dulces y los infaltables elotes locos, ya sea enteros o desgranados, preparados con mayonesa, crema y especias, todo a precios accesibles.
“Yo trabajo con elote de riego, porque en meses como noviembre y diciembre escasea la cosecha. Vendo el elote solo a 20 córdobas, el preparado a 70, el perrerreque a 30 y el yoltamal a 20”, detalla.

Una vida dedicada al trabajo digno
Doña Kenia atiende de lunes a domingo, de 1:30 p.m. a 7:30 p.m., en compañía de su hija. Ambas representan la herencia de un oficio noble que forma parte de la identidad gastronómica y cultural de Nicaragua.
“He pasado momentos difíciles, pero también he salido adelante. He apoyado a mis hijos con lo que gano. Saber que una es su propia jefa y que no depende de nadie, da una gran satisfacción”, concluye con orgullo.
Historias como la de doña Kenia reflejan el esfuerzo silencioso de miles de nicaragüenses que, con trabajo honesto, mantienen vivas nuestras tradiciones. Apoyar su negocio es también apostar por la dignidad, la constancia y el sabor auténtico del pueblo.




