Antes, sus tertulias se extendían hasta el amanecer en el parque central. Hoy, esas conversaciones se trasladaron a su casa en el barrio San Antonio, una vivienda antigua, fresca y acogedora, donde los visitantes distinguidos —como el doctor Ramiro Vargas y el licenciado Julio Hernández Mendieta— pasan “lista y asistencia” con gusto y regularidad.
Son pláticas de altura, aunque es difícil llegar a un acuerdo cuando, entre café negro, rosquillas somoteñas y yoltamales del viejo mercado municipal, pareciera que están por dictarse las nuevas leyes del mundo.
Y en medio de todo, el ingrediente principal siempre está presente: la risa improvisada de Chaparrú, esa que convierte cualquier charla en fiesta.
Un fuerte abrazo y bendiciones para vos, querido Alejandro, por estos 79 años bien vividos —y bien “jalados”—, y por enseñarnos a ver siempre el lado amable de la vida.
Con amor y orgullo, tus hijos:
Lisbeth Jarquin Quintanilla, Ruth Jarquin Gutiérrez y José Alejandro Jarquin Gutiérrez.
🎉 ¡Felicidades, “Chapa”! 🎉 — Mundo de Noticias




