Julio, cariñosamente conocido como "Chelito", cursaba octavo grado en el Colegio El Progreso, donde desde pequeño se ganó el cariño de docentes y compañeros por ser un niño educado, amable, responsable y lleno de luz. El trágico accidente ocurrió cuando el adolescente tocó accidentalmente un cable energizado mientras disfrutaba de su deporte favorito.
La noticia ha causado profundo dolor entre la comunidad educativa y la población en general. Julio amaba el fútbol, la música y la naturaleza. Era integrante de la banda escolar y también formaba parte activa de la Brigada Ambiental General Miguel Ángel Ortez. Había aprobado con buenas calificaciones su primer semestre académico de este año.
Este fin de semana, Acoyapa lo despidió entre lágrimas y lamentos. Sus maestros, amigos y familiares destacaron su alegría, su compromiso con el estudio y su espíritu solidario. Su madre, Meyling Duarte Mejía; su padre, José Ismael Bermúdez Baltodano, y su hermana, Amber Ismell, lloran con el alma la partida de su hijo y hermano.
"Su ausencia duele. Duele profundamente a quienes tuvimos el privilegio de conocerlo", expresó una de sus profesoras durante el homenaje póstumo realizado en el colegio.
Descansa en paz, Chelito. Tu luz seguirá viva en cada rincón donde sembraste amor.
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