Domingo 18 Octubre 2026
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Dos de noviembre: la cita que une a los vivos con los muertos

 Flores de recuerdo, encuentros de añoranzas, tumbas de dolor, epitafios de amor, son partes de los componentes que se esparcen cada dos de noviembre, en conmemoración de los fieles difuntos.

Bóveda de un recién nacido, cementerio Getsemaní, Jinotepe
Bóveda de un recién nacido, cementerio Getsemaní, Jinotepe
Carazo

En los camposantos del país, resulta tradicional que las familias se reúnan en los sepulcros donde yacen los restos de los seres queridos que ya partieron. Las conversaciones en las cuales salen a relucir las anécdotas compartidas con ese ser amado, su personalidad o características no se hacen esperar.

Conversaciones que sin intención parecieran arrancarle a la muerte el espíritu del difunto, pues hay quienes al evocarlos sienten vivamente su presencia. Algunos ciudadanos contratan mariachis, o con un instrumento como lo trompeta, se interpretan canciones que hacen recordar a la persona que ya murió.

Existen muchas acciones que forman parte de la tradición como el llevar flores, sin embargo, el ritual para algunos es diferente. Don Oscar Antonio Cruz Aburto, mientras resalta con un objeto cortopunzante el nombre de su ser querido inscrito en una placa, menciona que tiene como ocho familiares que se rindieron ante la muerte en diferentes momentos, pero por la misma enfermedad.

A él le hubiera gustado que todos se encontraran descansando de la vida, en un mismo terreno, pero por cuestiones económicas no ha podido ser posible.

“Yo vengo a limpiar, vengo a visitarlos, porque no es deber, es una forma de no olvidarlos, uno viene a pintar también, para que no se dañen las bóvedas”, dice al mismo tiempo que sus manos raspan cada una de las letras que conforman el nombre José Martín Narváez.

Celestina Munguía tiene en sus manos unas flores color anaranjado, las está preparando para ponerla en la tumba de su familiar. Ella asegura que no solo este día se debe asistir al cementerio. El cielo está de fiesta “Uno no solo viene el dos noviembre, nosotros venimos a limpiar, y arreglarles normalmente a nuestros difuntos”, refirió Celestina Munguía.

Por su parte, Eveling Cortes Granera, desde hace ocho años asiste al camposanto Getsemaní, de Jinotepe, después de que su bebé recién nacido muerto. Desde entonces, el primero de noviembre visita la tumba de su hijo, para limpiarla. Ella misma elabora las flores que le pone cada dos de este mes. Para Cortés, este día el cielo está de fiesta. “Hace ochos años que estamos viniendo, pues el niño murió hace ocho años, para mí significa que el cielo está de fiesta y que nuestros seres queridos están con nosotros”, resaltó.