Según comerciantes, hace algunas semanas la libra de queso se vendía entre 100 y 120 córdobas, mientras que actualmente oscila entre 50 y 60 córdobas, dependiendo de la calidad del producto.
Sin embargo, los vendedores señalan que el precio no se ha mantenido estable, ya que fluctúa casi a diario, generando incertidumbre tanto para ellos como para los consumidores.
Aunque la disminución de precios ha incrementado la demanda, esto no se ha traducido en mayores ingresos. Por el contrario, las ganancias han disminuido debido al estrecho margen de utilidad.
“Con la baja del queso hay más demanda, pero también más competencia. A los vendedores antiguos como yo nos afecta, porque muchos nuevos aprovechan la temporada. Yo gano más cuando el queso está más caro”, explicó Elisabeth Ortiz, comerciante local.
Por ahora, el comportamiento del mercado continúa siendo inestable. Los vendedores esperan que los precios se estabilicen pronto para proyectar ingresos más sostenibles.




