Su historia comenzó hace tres años, de manera empírica, impulsado por el deseo de superarse. En 2021, mientras buscaba empleo, tuvo su primera oportunidad como cajero en un local donde conoció el mundo del bartending y quedó fascinado.
“Todo empezó a finales de 2021 cuando estaba buscando trabajo. Conseguí un puesto como cajero y ahí descubrí lo que era ser bartender. Me llamó tanto la atención que comencé a investigar, leer, y practicar con distintos cócteles”, recuerda Adolfo.
Sus primeros pasos estuvieron marcados por la perseverancia. La jefa de barra de aquel lugar notó su interés y le brindó la oportunidad de adentrarse en la profesión. Con apoyo, esfuerzo y curiosidad, Adolfo fue perfeccionando su técnica y su estilo.
En apenas tres años, ha participado en múltiples eventos nacionales e internacionales. En su segundo año fue reconocido como el segundo mejor bartender de Nicaragua, y en 2024 se coronó campeón nacional de la League Tiki Nicaragua.
Ha competido en países como El Salvador y Guatemala, compartiendo barra con referentes como Edwin Selva y Carlos Cano, y recientemente se posicionó en el puesto 9 entre los 35 mejores bartenders en la categoría Mejor Bartender con Ron.
“Uno de mis mayores retos ha sido equilibrar mis cócteles, porque irónicamente no suelo beber alcohol. También me esforcé por crear un sello personal, para que la gente me reconociera como un bartender diferente, con identidad”, explica.
Durante este tiempo, ha invertido su energía en innovar, investigar y experimentar con sabores únicos. Uno de sus mayores logros es su cóctel insignia: “Indio Maíz”, una bebida inspirada en las raíces culturales de Nicaragua y su tierra natal.
“Como nicaragüense e hijo del maíz, este cóctel representa mucho para mí. Está elaborado con maíz, jugo de caña y dulce. He recibido muy buenos comentarios, y me siento orgulloso de que se reconozca como una bebida representativa de Carazo”, comparte con emoción.

Con la mirada al futuro
Adolfo tiene una meta clara: abrir su propio bar, donde no solo se sirvan bebidas, sino donde cada cóctel cuente una historia.
“No quiero solo tener un negocio, quiero crear un espacio donde las personas vivan experiencias significativas. Que cada trago sea una historia, que cada visita sea única. Ese es mi sueño”, afirma.
Hoy, Adolfo Zepeda no solo inspira a quienes comparten su oficio, sino también a todos los que creen en el poder del esfuerzo, la humildad y la pasión para alcanzar sus sueños. Desde San Marcos, mezcla cada día el sabor de la autenticidad con la esperanza de un futuro brillante.




