El 8 de julio de 2018: “sentí miedo, la sensación más terrible que alguien pueda sentir”, asegura un exiliado diriambino
Apenas los rayos del sol empezaban a conquistar el cielo infinito cuando el miedo se apoderó del joven Eli Narváez. Era el amanecer del 8 de julio del año 2018. Él estaba con varios jóvenes autoconvocados, haciendo guardia, cuando decidió ir a su casa para cambiarse de ropa, pues esperaban una intensa jornada de domingo en las barricadas levantadas en la ciudad de Diriamba y en el puesto médico instalado en la Basílica Menor de San Sebastián, pero ya no pudo regresar a su faena.