
“Los paramilitares y las turbas estaban como endemoniados, por eso hasta hirieron a los sacerdotes”
Hoy se cumplen dos años de otro de los capítulos oscuros que ha escrito el régimen Ortega Murillo: el ataque a la Conferencia Episcopal y al nuncio apostólico, Stanislaw Waldemar Sommertag, que llegaron a Diriamba para liberar a los jóvenes y a dos sacerdotes que quedaron atrapados en la Basílica Menor de San Sebastián, a merced de los paramilitares que se tomaron la ciudad durante la “Operación Limpieza” realizada un día antes.