
El sastre de 83 años que espera a que sus clientes vuelvan a su taller, en San Marcos
Aunque los años de experiencia que carga encima hacen que sus pasos sean más lentos, el deseo de trabajar lo mantiene intacto. Sus manos aún son ágiles en la máquina y en el corte con la tijera, porque toda la vida se dedicó a confeccionar pantalones, chalecos y trajes para cualquier evento especial.