Los últimos días de Tyra según Deyri Espinoza
Deyri Espinoza, quien mantuvo una relación de dos años con Tyra, relató que la joven había comenzado a sentirse insegura y temerosa desde el regreso de su padre a Nicaragua en noviembre de 2024. Aunque no notó nunca maltrato directo hacia ella, Tyra le confesó que su padre le administraba pastillas sedantes, presuntamente lorazepam, que le provocaban una sensación de debilidad y letargo.
Según Deyri, los problemas se intensificaron el jueves 23 de enero, cuando Tyra le llamó llorando y le manifestó su temor. La joven le dijo que su padre había adoptado un comportamiento extraño, sentándose junto a ella con un cuchillo en la mano y abrazándola de manera que la hizo sentir aterrorizada. A pesar de esto, ella no logró alejarse de la situación. Esa misma noche, Tyra se despidió de Deyri alrededor de las 12:02 de la madrugada, afirmando que intentaría dormir.
Deyri confesó que no actuó de inmediato debido al temor de “meterse en problemas” y creyó que las inquietudes de Tyra podrían ser producto de su imaginación o temor temporal. Sin embargo, la falta de respuesta de Tyra al día siguiente aumentó su preocupación.
El viernes 24 de enero, Deyri intentó repetidamente comunicarse con Tyra sin éxito. Finalmente, contactó a una amiga de la joven y le pidió que verificara si todo estaba bien. La amiga golpeó el portón de la vivienda, pero no obtuvo respuesta. Al día siguiente, Deyri recurrió a un amigo identificado como J.J., residente en Boaco, y le solicitó que ingresara a la casa de Tyra. Fue entonces cuando se descubrió la tragedia: el cuerpo de Tyra mostraba signos de resistencia, con cortaduras en las manos, mientras que su padre yacía sin vida con la misma arma utilizada en el ataque.
Reflexión de Deyri
“Nunca imaginé que su padre pudiera hacer algo así. Siempre aparentó quererla,” declaró Deyri, visiblemente afectado. También expresó su pesar por no haber denunciado las señales de alarma que Tyra le compartió: “Me arrepiento de no haber actuado. Quizá pude haber evitado esto.”
El testimonio de Deyri Espinoza arroja luz sobre las últimas horas de Tyra Martínez y subraya la importancia de tomar en serio las señales de peligro. Esta tragedia deja un llamado urgente a la acción temprana y a la protección de quienes se encuentran en situaciones de riesgo.




