Su repentina ausencia encendió las alarmas, ya que era habitual su acompañamiento diario a su esposa, la profesora Érika Cerda, quien labora en el centro escolar de la comunidad Potrerillo. El cuerpo de Álvarez Suárez fue encontrado en el trayecto que recorría habitualmente, pero hasta el momento se desconocen las causas de su muerte.
El fallecido era originario de la comarca El Coyol, en San José de los Remates, pero residía en San Diego. Las autoridades policiales han iniciado las investigaciones correspondientes para esclarecer el caso y determinar si hubo mano criminal o si se trató de una muerte natural.




